[4 de diciembre de 2022]



Jaime Migallón: madurez anticipada


Por: Alberto Hernández


Campeón de España de cross. De 3000. De 5000. A nivel nacional ha dejado pocos oros libres el de Guadalajara en este curso que está a punto de expirar. Ahora quiere un poco más. ¿Por qué no trasladar su destreza al resto del continente? El 11 de diciembre se celebra el Europeo de campo a través. No es el favorito, pero sí uno de los que pueden dar la sorpresa. Nosotros os lo presentamos; vosotros no lo perdáis de vista.


Las palabras se van aposentando en la conversación con sosegada cadencia. No hay brusquedad en el relato, tampoco frases abandonadas a la deriva. Todo lo que transmite Jaime ha pasado por el filtro de la analítica. Se intuye el análisis, la reflexión. También la cautela. Cualidades con las que premia más el calendario que el oficio. La verdad, cuesta creer que sólo tenga 19 años. En esta exhibición de madurez algo ha tenido que ver el atletismo, "la continuidad, la disciplina que adquirí cuando comencé a correr. No se puede fallar ni un día. Todo eso me ha ayudado a tener la cabeza centrada; antes jugaba al fútbol y era diferente".

En aquellos tiempos de pelotero en el CD Salesianos de Guadalajara, estudiando en los Maristas, flirteaba a menudo con los crosses escolares. Un chico ligero y espigado (54 kilos en 1,73 metros), de tobillo resuelto, facilidad para desplazarse por donde otros sucumben a la glotonería del barro, la hierba, los desniveles antipáticos… demasiado talento como para pasar desapercibido a ojos abarrotados de zancadas: "Mario y Jesús Peinado vieron que tenía cualidades y me animaron a probar con un poco de seriedad. Comencé a entrenar un día a la semana y la mejora fue evidente. Me gustaba cada vez más y, como tampoco estaba muy a gusto en el fútbol, me acabé centrando en correr".

La decisión acontece en abril del 19. Mayo es el primer mes completo en su nuevo deporte. El 8 de junio concluye segundo en los 3000 m del Campeonato de España de Federaciones Sub 18 (8:53.69), el 22 rebaja la marca en el Nacional individual hasta 8:41.29 (5º). La temporada, carente de premuras y agobios, se cierra con otro envite sobre la misma distancia, ya bajo techo (21 de diciembre), en la Reunión de la Federación de Atletismo de Madrid. Cruza la meta séptimo; el reloj sigue jugando a su favor, 8:36.02.

Ha pasado un trienio. Ya no resulta una sorpresa para nadie. Mucho menos para Mario, también precoz en lo suyo, 28 años abarrotados de pulsiones al cronómetro: "2022 ha sido espectacular… ¡Es que lo ganó prácticamente todo! Tras el título de campeón de España de cross fue segundo en el 3000 de cubierta, luego venció al aire libre, igual que el 5000…". Ante la amalgama de éxitos Jaime se exhibe sincero: "Si a principios de temporada me dicen esto no me lo creo. Estoy muy satisfecho. Me hizo especial ilusión bajar de 14 minutos en 5000 (13:58.78, su marca más valiosa según la Tabla Húngara, 1004 puntos) y, sobre todo, ganarme la plaza para el Mundial de Cali".

La concentración de talento universal sub 20 que tuvo lugar en Colombia a principios de agosto fue para él "la mejor experiencia de mi vida. 14º, segundo europeo, pero creo sinceramente que podría haber hecho mucho más. Realicé un pico de forma un mes antes para lograr la mínima y al Campeonato del Mundo llegué un poco fundido. Teniendo en cuenta esto, creo que no estuve tan mal, aunque ya digo que se me quedó la cosa de haber mejorado algo el puesto".

Mario, el más joven de sus preparadores (Jesús, su padre, 63, es un referente del atletismo castellano manchego, pulidor de muchos atletas internacionales y presente con España Atletismo en dos Europeos y un Mundial de campo a través) cree que el chaval del CAU Guadalajara está "incluso mejor que cuando hizo la marca en 'cinco'. Ha ganado en Atapuerca e Itálica y llegará al Campeonato de Europa (Turín, 11 de diciembre) con posibilidades de hacerlo muy bien. Objetivamente debería estar entre los ocho primeros… y luego lo que venga, pero las medallas van a estar complicadas. Los favoritos son los daneses Axel Van Christensen y Joel Ibler Lillesø, oro y bronce el año pasado en Dublín. También estará el subcampeón, Abdullahi Dahir Rabi, de Noruega, y el neerlandés Niels Laros, que todavía es sub 18 pero anda muchísimo (este curso firmó el récord de Europa sub 18, 7:48.25, segunda marca continental sub 20 de todos los tiempos)".

Por la misma senda de la ambición contenida, del realismo competitivo, transita Jaime: "En Atapuerca me salió una carrera redonda. Lo principal allí era conseguir la plaza para el Campeonato de Europa y, además, pude ganar, lo mismo que en Itálica. Ahora llega el segundo gran objetivo de la temporada. No conozco en profundidad a los rivales, me gusta ir a la aventura, sin fijarme en nadie, simplemente confiando en el trabajo. Es lo más natural; colocarse en la salida y a ver quién gana. Sé que las medallas estarán caras, que hay chavales que ya las lograron en ediciones anteriores, pero intentaré estar en la pelea, salir delante, no quedarme cortado y… ¡hasta donde llegue!".

Correr no sólo es una motivación alimentada por sus extraordinarias capacidades. Supone un ejercicio de equilibrio, trabajo compensatorio para alguien con una agenda intensa, abarrotada de exámenes, horas de estudio, desplazamientos y fatigosas sesiones de adiestramiento físico. "Me ayuda a desconectar de todo porque a veces mi rutina resulta un poco estresante. Es el mejor momento del día, sin duda, no hay uno solo que no me apetezca entrenar", sostiene el muchacho, que de normal amanece a las 8:30, tiene las zapatillas puestas a las 10:30, concluye el entreno y se sienta a la mesa a las 12:40, sube a un autobús a las 13:30, se apea en Madrid una hora después, entra a clase al filo de las 15:00, cumple con el segundo curso de doble grado en ADE y Marketing en la Universidad CEU San Pablo y emprende el camino de regreso a casa hasta dar con su fatigado cuerpo en el colchón no antes de las 22:15. Escribirlo desasosiega, leerlo suponemos que por el estilo. Ejecutarlo imagínense, aunque, modesto, trate de quitarle hierro al asunto: "Estoy becado como deportista de élite y, a veces, cuando estoy cansado o tengo competiciones, me permiten dar clase online". Tiempo libre, más bien poco. Si hay suerte, le gusta salir "como a cualquier chaval de mi edad, y relajarme viendo series o pelis, lo que encuentre en Netflix, sobre todo de suspense; las españolas me molan mucho".

"Es alucinante lo organizado que es", se rinde el míster ante las demostraciones de disciplina del teenager. "Súper centrado, maduro, con las ideas muy claras. Para mí es fantástico porque lo difícil lo hace fácil; puede tener una semana complicada en la universidad pero se planifica y saca todo a la perfección, no falta nunca a un entrenamiento", relata antes de sintetizar el apasionante viaje que les aguarda: "Vamos a crecer juntos".

En ello están. Semana a semana. Series (no de las de plataformas, de las que pican los cuádriceps) lunes, miércoles y sábado. Domingo tirada larga, hasta 18 km. El resto rodajes entre 10-12 km y algo de gimnasio. "Dependiendo del terreno, porque donde vivo hay bastantes cuestas, suelo rodar entre 4:15 y 4:25, excepto en el largo, que voy un poco más vivo, sobre 3:50-4:00 el mil. Se trata sobre todo de regenerar. En total me sale un volumen de 90-100 kilómetros semanales, de ahí es muy raro que pase", aclara Jaime sobre sus sesiones más sencillas, antes de que Mario de alguna pincelada sobre las cañeras: "El sábado (26 de noviembre) hizo el mejor entrenamiento de su vida, por eso decía antes que llega al Europeo súper en forma. Fue en Valdeluz, a más de 1000 metros de altura, con zapas mixtas, sin carbono, en un circuito de un kilómetro cuajado de toboganes; sube los primeros 400 metros, baja un poco, después llano, vuelve a picar hacia arriba y termina en ligero descenso. Pues bien, se marcó 3 x 2000 + 1000, siete kilómetros en total, terminando a 2:46 el último. Hay que correr muchísimo para sacar ese tiempo allí".

Al regresar de Turín, Jaime quiere darse algo de cuartelillo. "He aprendido que hay que saber descansar", repite, como un mantra, tal vez para mitigar el ímpetu de la juventud que suele dirigir nuestros pasos hacia el triple salto mortal. No hará pista cubierta hasta entrado febrero, pues "la idea es cargar pilas de cara al Nacional de cross, en Ortuella, el 29 de enero. Luego sí me gustaría pillar un buen mitin para hacer marca en 3000 metros… y 1500, creo que es importante de cara al 5000. Este año corrí uno en Barcelona para tratar de rebajar mi 3:53.77 de 2021, pero fue tres días después de correr en 13:58.78 en Heusden y estaba muy fatigado; hice 3:55.06. Lógicamente tuve que dar prioridad a buscar la mínima del Mundial porque no la tenía, pero soy consciente de que es muy importante no descuidar la velocidad". Su entrenador apuntala: "En otra fase de la temporada también habíamos planificado varios 'milquis' pero se cayó e hizo daño en un codo, y no pudo correr. Este año la idea es preparar el Europeo de Spoo (Finlandia, 13-16 de julio) pensando en los 5000 metros, pero lo haremos por abajo, corriendo muchos 1500".

El 5000, cifra que aparece recurrentemente en estas líneas, no sólo es la distancia en la que mejor se desenvuelve, también la que más le gusta (cosas ambas, saben los aficionados, que no siempre van de la mano): "El cross se me da bien pero prefiero el 'cinco' porque el ritmo es mucho más pautado y rápido, sobre todo en carreras donde vas a por marca, en la que no hay en juego medallas. Es lo que más me atrae de la pista, salir a tope en busca de un buen crono".

A 2022, su triunfal confirmación, le quedan Turín y dos telediarios. Por eso Mario ha empezado a mirar al horizonte: "En enero cambia de categoría, será sub 23 y el salto no es fácil. Para empezar, en el cross, pasará de 6 a 10 kilómetros y hay que ver cómo se adapta". Solo no va a estar en el trayecto, pues poco a poco, a su alrededor, va formándose un interesante grupo: "Este año se ha incorporado David Bascuñana. Ha sacado una plaza de profesor en Chiloeches y vino a vivir a Guadalajara. Se ayudan mucho entre ambos y además son del mismo perfil, se han adaptado el uno al otro sin problemas. También están Marco Ramajo, David Carmona… un buen grupo sub 20 que en Atapuerca fueron subcampeones de España a sólo un punto del Playas de Castellón. En chicas la más destacada es la campeona regional de cross, Alba Pastor. Tengo más, pero de un nivel intermedio".

Alba es la pareja de Jaime. Él también la nombra cuando detalla la nómina de personas en las que se apoya para alcanzar su sueño ("dedicarme a esto profesionalmente, para eso tengo que ser de los mejores, de otro modo es imposible vivir de correr"). Aparece junto a sus padres, José María y Beatriz. Los Peinado, en esa lista, son como el valor en la guerra, se presupone (quizá esté bien matizar que Jesús, además de ayudar a coordinar la planificación, ejerce de fisioterapeuta). Junto a ellos espera seguir profundizando en un deporte en el que sus referentes son compañeros de la generación anterior, como Pol Oriach o Ádam Maijó -"con los que el año que viene me hace mucha ilusión compartir categoría"- y algunos de los cracks un poquito más mayores (no mucho), entre los que destaca a Mo Katir y Mario García Romo.

Son más nombres de los que era capaz de recitar hace apenas un suspiro, cuando en la margarita, mejor para nosotros, se marchitó el balompié y quedó únicamente la hoja del atletismo. "Ahora lo sigo mucho, sobre todo las carreras, conozco cada vez más gente… pero entonces sólo a Bolt y Farah", concluye Jaime Migallón, un tipo que, de seguir así, también será conocido por los niños que han de venir y, quién sabe, sirva de inspiración para esa cantera inagotable de fondistas que cada vez pone más complicado enfundarse la camiseta de España Atletismo.