[25 de octubre de 2022]


Abel Antón y Martín Fiz regresan a Atenas 25 años después


Por: Miguel Calvo


"El paso del tiempo hace temblar las torres de Atenas, pero respeta al canoso Maratón".
Lord Byron



Si hay un lugar donde puede sentirse la magia de la carrera de fondo con la que sueñan cada amanecer cientos de miles de corredores populares de todo el mundo, ese lugar es la llanura de Maratón, situada junto a la playa donde tuvo lugar el famoso episodio de las Guerras Médicas que se encuentra en el origen de la carrera con más leyenda del calendario olímpico.

Convertido con el paso de los siglos en un espacio habitado por los fantasmas del pasado, hasta el punto que parece condenado a ser una imagen y no un punto geográfico, allí todavía puede sentirse el espíritu de los viejos mensajeros griegos cuyas carreras a través de campos y montañas están detrás del origen de la carrera de fondo que hoy conocemos. El eco del silencio todavía devuelve el estruendo de la batalla entre los griegos y los persas que tuvo lugar en el año 490 a.C. y que dio origen a la carrera de maratón. La realidad parece convertirse en una parte más del relato poblado de mitos y leyendas. El fuego maratoniano encendido en el pebetero despide cada año a miles de corredores llegados desde todas las partes del mundo como auténticos peregrinos en busca del recorrido original de esta carrera. Y, cargada de misterio, la carretera se extiende hasta el infinito detrás de la famosa línea de color azul pintada sobre el asfalto que, una vez abandonado el túmulo funerario donde descansan los soldados atenienses caídos en la batalla, se adentra durante algo más de 42 kilómetros entre bosques, puertos de montañas y polígonos industriales como metáfora de la dureza y la soledad de esta carrera hasta alcanzar la belleza de la ciudad de Atenas, presidida por el Partenón que sirve de faro desde lo alto de la Acrópolis y el precioso estadio Panathinaikó de mármol blanco donde todo nació en 1896 con la disputa de los primeros Juegos Olímpicos modernos de la historia y que se convirtió en la línea de meta de aquella carrera que el barón de Coubertin y su amigo Michel Bréal inventaron con la intención de unir para siempre deporte e historia.

El mismo lugar donde ahora, 25 años después del Campeonato del Mundo de Atenas 1997 y como unos participantes más del Maratón Auténtico de Atenas que cada mes de noviembre se disputa en la capital ateniense, Abel Antón y Martín Fiz, los dos mejores maratonianos de la historia del atletismo español, van a regresar para celebrar corriendo juntos la gesta de aquel día de verano en el que lograron proclamarse campeón y subcampeón de mundo sobre el mismo recorrido original del maratón.

"Han pasado ya 25 años - recuerda el propio Abel Antón -, pero aquel momento en el que Martín y yo terminamos segundo y primero del mundo, Fabián Roncero sexto y fuimos campeones del mundo por equipos y Premio Príncipe de Asturias junto a José Manuel García, Diego García y Alberto Juzdado, sigue siendo el mayor éxito del maratón español y teníamos muy claro que teníamos que hacer algo muy especial para celebrarlo. Además, no sólo recordándolo, sino sobre todo participando y corriendo".

Incombustibles, con la frontera de los 60 años ya en el horizonte y con tantos cientos de miles en sus piernas que les siguen convirtiendo en un auténtico referente atemporal para los maratonianos populares, no podía haber una celebración mejor y más cargada de significado que la que le propuso el propio Martín a su amigo: viajar a Atenas, inscribirse en el maratón popular de la capital griega que sigue el mismo recorrido donde nació esta prueba y donde un día ellos fueron los mejores del mundo, rodearse de un enorme grupo de amigos, familia y aficionados y correr juntos el maratón con la única intención de vivirlo con todos los que les quieran acompañar a lo largo de los 42 kilómetros que forman parte de su propia alma.

"Todos los circuitos de los maratones que he corrido los tengo muy visualizados y muy en mente - afirma Martín Fiz -, pero el de Atenas lo tengo especialmente grabado, con una primera parte muy dura y sinuosa y un final en bajada muy favorable. De aquel día de hace 25 años recuerdo perfectamente las sensaciones en la famosa llanura de maratón donde se encuentra la salida, el punto de inflexión que tuvimos a mitad de carrera cuando dimos alcance a Fabián Roncero y al grupo de corredores africanos que se habían escapado por delante, el momento en que sentimos que nos íbamos a jugar entre los dos el Campeonato del Mundo, la dura subida en la que lo di todo sabiendo que era el momento en el que tenía que intentar descolgar a Abel o aquella bajada final con la entrada al estadio Panathinaikó que para mí ya no fue tan agradable, pues era consciente de que en un final así iba a ser imposible ganar".

"De la misma manera - señala Abel Antón -, yo también tengo muy grabado ese momento en torno al kilómetro 32 o 33 donde lo pasé peor. Después de 20 kilómetros de subida, con Martín dándolo todo, pasé un momento muy difícil con flato y viendo que perdía dos o tres metros que podían ser fundamentales, pero por suerte pude aguantar y gracias a mis características y a mi zancada en el final fui más fluido, pudiendo disfrutar mucho de la llegada al estadio Panathinaikó, una de las metas más bonitas del mundo y que todo corredor debe de vivir al menos una vez en su vida, y viéndome por fin como campeón del mundo".

"El atletismo y el deporte de élite son sobre todo rivalidad - recuerda Martín Fiz -, y hace 25 años los dos nos enfrentamos en aquella carrera con el mismo objetivo: ser campeón del mundo. Los dos éramos muy fuertes, muy competitivos, y tuvimos una rivalidad enorme. Una rivalidad de la que también es cierto que nos beneficiamos los dos y que situó al atletismo español en lo más alto, pero que en su día fue un enfrentamiento muy duro, hasta el punto que cuando aquel día salí del estadio Panathinaikó lo único en lo que pensaba era en tomarme la revancha en la siguiente ocasión".

"Por eso mismo - continúa el corredor vitoriano -, el principal mensaje que queremos transmitir con esta celebración es el de amistad, el de la verdadera amistad que hemos ido fraguando juntos después de tantos años, primero como compañeros, después como rivales y luego como auténticos amigos. Que la gente conozca los valores del deporte y el maratón y que todo el mundo vea la forma tan festiva y emocional que tenemos de vivir y revivir estos instantes que forman parte de nuestra vida".

En paralelo a su propia leyenda, si algo caracteriza al recorrido auténtico del maratón de Atenas es la forma en la que siempre ha quedado grabado bajo la piel de los mejores corredores de la historia que un día formaron parte de él y donde el próximo viaje de Abel Antón y Martín Fiz es sólo una parte más de los interminables regresos de los auténticos campeones al lugar donde todo nació, como el recuerdo de Spiridon Louis convertido en un símbolo de Grecia tras ser el primer campeón olímpico de maratón en 1896, como el peregrinaje a Atenas tan poco conocido de Abebe Bikila después de su triunfo olímpico en Roma 1960 para correr allí el que fue su último maratón descalzo, como el homenaje de Ron Hill volviendo en 2010 con su vieja camiseta de agujeros al lugar donde fue campeón de Europa en 1969, como el recuerdo de Rosa Mota convertida durante los últimos años en auténtica embajadora de la prueba en cuyo recorrido se convirtió en la primera ganadora de un maratón femenino en un gran campeonato internacional con su triunfo en el europeo de 1982 o el regreso de Stefano Baldini años después al viejo recorrido donde se proclamó campeón olímpico en 2004 para rendirle homenaje y volver a revivir sus emociones corriendo en solitario en medio del tráfico y de las rutinas de los días de diario.

El próximo domingo 13 de noviembre es fácil imaginar la enorme fiesta que supondrá ver correr a Abel Antón y a Martín Fiz rodeados de decenas de amigos, aficionados y corredores populares que quieran unirse a una grupeta tan especial. Estos días previos, podemos visualizar a los dos grandes campeones preparándose en la soledad de sus caminos de Soria y Vitoria como han hecho durante toda su vida, siempre desafiando las reglas del reloj y del calendario. Y, por encima de todo, también es muy fácil sentir la nostalgia y los sueños que encierra el maratón de Atenas.

"Siempre hay sitio para la nostalgia - finaliza Martín Fiz -. Toda mi vida he sido puro reto, puros sueños, y cada vez que me fijo un nuevo objetivo vuelvo al pasado, sintiéndome otra vez como aquel corredor que un día llegó a ser campeón del mundo en Goteborg y subcampeón en Atenas. Revivimos nuestros triunfos cada año y eso forma también parte de nuestro futuro, de la fuerza mental que nos sigue llevando hacia delante".

"Llevo 25 años anclado en esa carrera - termina de relatar Abel Antón -. La salida, la subida, cuando empieza la bajada, la llegada al estadio… Cada entrenamiento que hago pienso en aquella carrera, en toda la alegría y la felicidad de sentirte campeón del mundo".

En definitiva, la memoria y los sueños de los grandes campeones que permanecen unidos a la leyenda del auténtico maratón de Atenas como unos versos de Lord Byron grabados a fuego en los libros de la historia y que bien merecen siempre un viaje de regreso: "Aquel campo de batalla donde los persas cayeron por primera vez bajo la espada de los helenos todavía conserva sus límites y su inmensa fama, igual que el lejano y glorioso día en el que el nombre de Maratón se convirtió en una palabra mágica. Palabra que, nada más oída, revive en la imaginación el campo, las huestes enemigas, el combate y la victoria".

Miguel Calvo es autor del libro Regresar a Maratón (Ediciones Desnivel, 2019)




Enlaces Relacionados:
»» Adquirir el Libro Regresar a Maratón (Ediciones Desnivel, 2019)